La querella por estafa que divide al surf serenense

La querella por estafa que divide al surf serenense

  • Escrito por Demo Team

El 20 de enero pasado, Paola Rojas, madre del seleccionado nacional sub16 Matías Veloz, interpuso una querella por estafa y apropiación indebida en contra de Carolina Valverde, presidenta del club federado Riders La Serena.

Fuente: Theclinic.cl.- La familia acusa que la profesional, aprovechándose de su cargo como representante del surfista, se adueñó de dineros recibidos como auspicio de una marca de bebidas isotónicas, que tenían por objetivo financiar a Matías Veloz. Este caso sacó a la luz otros afectados en la región por la presidenta del club, que también se desempeñaba como colaboradora para el Instituto Nacional de Deporte.

No llevaba más de un año como surfista profesional, pero Matías Veloz (16), sabía que el 30 de mayo del 2016, era un hito en su carrera. Gatorade había decidido auspiciarlo por un año, pagándole $1.300.000 más decenas de packs de bebidas para todas sus competencias y entrenamientos.

"Nosotros no tenemos tantos recursos, por eso el apoyo era emocionante. Con este dinero íbamos a poder financiar los pasajes de Matías al Mundial en Portugal, era un sueño", cuenta Paola Rojas, madre del surfista.

Matias Veloz

El ascenso de Matías en el surf nacional fue meteórico. Practicaba el deporte desde los 11, pero a los 15 decidió que era su gran pasión. Apoyado por sus padres, empezó a tomar exámenes libres para dedicarse 100% a ser deportista de alto rendimiento. Partió compitiendo en circuitos nacionales e internacionales y en menos de un año, se transformó en uno de los tres mejores surfistas sub16 de nuestro país.

La gestora de este auspicio fue Carolina Valverde, presidenta del Club deportivo Riders La Serena y desde hace cuatro meses, representante de Matías Veloz. “Le agradecimos mucho porque llenó de ilusiones a mi hijo”, cuenta Paola. Luego de celebrar el contrato con Gatorade en la capital, Paola y su hijo regresaron a La Serena en la camioneta de Carolina llena de productos.

Pasó el mes y Matías aún no recibía en su cuenta el dinero comprometido por la empresa. De los productos tampoco supo más. “Me empecé a preocupar, pero cómo iba a desconfiar de la presidenta del club y que además decía ser funcionaria del Instituto Nacional de Deporte”, explica Paola.

Pasó junio, julio y en agosto, ante las constantes evasivas de Carolina, Paola mandó un mail a Gatorade. El mundial era a mediados de septiembre y a pesar de que Matías estaba clasificado, no tenía la plata para los pasajes. Paola también asegura que Carolina habría recaudado recursos para Matías proveniente de apoyos de empresarios y rifas realizadas en distintos colegios pitucos de la región.

La respuesta de Gatorade cayó como un balde de agua fría. “Me dijeron que le depositaron a Carolina, porque ella les había enviado una rendición de gastos que yo me había comprometido a reembolsarle”, explica Paola. Y agrega: “yo jamás llegué a ese acuerdo con ella. Ella se ofreció como representante a cambio de que Matías fuera el rostro de su Escuela Surf. Nada más. Nos robó”.

A pesar de su molestia, la empresa decidió mantenerse fuera del conflicto y canceló el contrato con Matías. Paola increpó a Carolina, quien después de pedirle disculpas, desapareció del mapa.

El 20 de enero pasado, la madre de Matías Veloz interpuso una querella por estafa y apropiación indebida. “He pedido ayuda a la Federación de Surf y al IND, pero no han tomado medidas. No es posible que nosotros como familia de los deportistas solo podamos esperar que nunca más nos toque otra Carolina en nuestras vidas”, sentencia Paola.

EL PASADO TE CONDENA


Carolina Valverde es nacida y criada en Santiago. Según cercanos, llegó a la región de Coquimbo hace cuatro años, a trabajar como profesora de atletismo del colegio International School en La Serena. En esa época conoció a Luis Tamblay, dueño de la Escuela de Surf Riders La Serena y fundador del club deportivo del mismo nombre, del cual terminó siendo presidenta.

Con el tiempo se volvieron cercanos y Luis la incorporó a su escuela y al club, que fundó el 2013. De esa forma conoció a todos los surfistas destacados de la región, especialmente a Lucas Encina (15) y Matías Veloz (16). Pero en el año 2015, la relación entre Luis y Carolina se quebró. “Empezamos a tener atados porque se tomó atribuciones que no correspondían. Le pedí que trabajara en la sucursal de mi escuela en Las Tacas y terminó firmando el contrato de arriendo de esa escuela a su nombre”, cuenta Luis.

La relación que Carolina estableció con los jóvenes surfistas también fue motivo de discusión: “antes de Matías, le hizo algo muy similar a Lucas Encina. Lo llevaba a todas partes, parecía su mamá. Era muy obsesiva con él. Le dije varias veces que no me parecía que lo representara de esa forma”, cuenta Luis.

A raíz de esos problemas, Luis decidió terminar su vínculo con Carolina. Desde ahí, todo fue peor. “Estaba tan agobiado que no quise denunciarla. Porque no solo se apropió de mi sucursal en Las Tacas, si no que también giró dinero de la cuenta de la Escuela a la que ella tenía acceso para fines personales”. Y agrega: “Todas las veces que la increpé se ponía a llorar y lo negaba todo. Ella es una persona muy extraña, una mini Garay”.

Luis pensó que ya no tendría más consecuencias de Carolina en su vida, hasta que a finales de marzo del 2016, intentó sacar un certificado de vigencia de su club en el IND. “Me dijeron que ella, el 8 de marzo, me había desvinculado por asamblea extraordinaria. No me hacía sentido, la gente del club eran mis amigos”, relata Luis.

Pasó el tiempo y consiguió los antecedentes que confirmaron sus sospechas. La mitad de las personas que firmaron el acta para destituirlo, no tenían idea de su destitución. Según antecedentes a los que accedió The Clinic, Carolina Valverde habría falsificado al menos cuatro firmas en el acta para destituir a Luis Tamblay. Cada una de las afectadas hizo una declaración jurada ante notario, asegurando que Carolina suplantó sus identidades y falsificó sus firmas.

Ante esta irregularidad, el Instituto Nacional de Deporte declaró a este pasquín que no tienen “forma de verificar la autenticidad de cada una de las firmas”. Y agregaron que: “son los deportistas y las organizaciones los que deben cautelar los buenos procesos de sus actos administrativos y el uso de recursos públicos”. También aclararon que la presidenta del Club Riders no es funcionaria contratada por el IND, como solía decir a sus cercanos, y que sólo ha prestado servicios como colaboradora.

LA ESTRATEGIA

Lucas Encina (15) fue el primer surfista al que Carolina Valverde se acercó en la región. Al igual que Matías Veloz, su carrera tuvo un ascenso rápido y se convirtió en uno de los mejores surfistas sub16 en Chile. “se acercó a mi hijo ofreciéndole su apoyo y representación. Pero jamás formalizamos un acuerdo” cuenta Ilsi Escobar, madre de Lucas.

Al principio todo marchó bien. “Hizo un trabajo de joyería con mi hijo, estaba metida en todas sus cosas. Le consiguió equipos y ocupaba su imagen. Pero como hay tanta solidaridad en el surf, nunca pensé que habían otras intenciones”, cuenta Ilsi. A pesar de que su constante presencia provocó extrañeza en la familia, Lucas estaba contento con el apoyo de Carolina. De hecho, ella gestó parte del apoyo económico para que en septiembre del 2015, pudiera ir al campeonato nacional de surf en la Isla de Pascua.

Pero después del campeonato, la madre de Lucas se enteró que Carolina esparció rumores sobre su hijo. “Empezó a decir que Lucas era bueno para el carrete. Le pedí a mi hijo que se alejara de ella, pero ella insistía” dice Ilsi. Y añade: “Le pedimos que no siguiera pidiendo recursos en nombre mi hijo porque nunca nos informó a nosotros cuánto logró recaudar. Una no espera este tipo de actitudes de la presidenta de un club”.

A raíz de este quiebre, Carolina se acercó a Matías Veloz en enero del 2016. Al igual que con Lucas, se hizo cargo de inscripciones a campeonatos, viajes y traslados a competencias de Matías durante el 2016. También filmó videos y le sacó fotografías que utilizaría en su propia escuela y para buscar auspiciadores. Con ese material, Carolina inició una campaña para conseguir recursos. Y en mayo, llegó el acuerdo con Gatorade. “Cuando la enfrenté por quedarse con la plata me pidió disculpas. Yo le dije que se alejara de mi hijo. Pero ella insistió en seguir en contacto y por eso, decidí tomar acciones legales”, asegura Paola.

Angustiada por la situación, Paola Rojas publicó todo lo ocurrido entre su hijo y Carolina en Facebook. A raíz de esto, Carolina Valverde interpuso un recurso de protección con el fin de que no enlodara su imagen públicamente. Fuentes ligadas a la investigación le aseguraron a este pasquín que el recurso aún se encuentra en tramitación.

LA ARREMETIDA

Gonzalo López, abogado de Carolina Valverde, afirma que su representada se declara inocente y que las acusaciones en su contra son calumniosas: “Carolina afirma que los dineros de Gatorade eran parte de un reembolso por los gastos que ella había incurrido en el deportista, a través de un acuerdo verbal con el que llegó con la madre de Matías”. A modo de prueba, el abogado entregó a The Clinic distintos recibos y boletas que asegura, justifican los gastos, con un total que asciende a $868.233. Ese monto, afirma la defensa de Carolina, fue descontado del $1.300.000 entregado por Gatorade.

"Ella ofreció ser auspiciadora y conseguir recursos, nunca se habló de sacar plata de su bolsillo. Pidió a cambio la imagen de mi hijo para su escuela. Si ella cree que ser auspiciadora es ser prestamista, no es nuestro problema", declara Paola Rojas.

Gonzalo López también asegura que Carolina Valverde hizo dos depósitos a la cuenta de Matías Veloz por un poco más de 400 mil pesos, correspondientes al saldo restante de los gastos incurridos. Paola Rojas por su parte, afirma que solo recibieron de Carolina 200 mil pesos, ya que el resto del dinero al que hace mención Valverde, es una devolución de dineros por una sesión de fotos que jamás se realizó. “¿Nos robó más de un millón de pesos y quiere que nos demos pagados por 200 lucas? ¿Sin saber qué otros recursos se guardó?”, se pregunta Paola.

Consultada por este caso, Paula Muñoz, presidenta de la Federación de Surf (FECHSURF) afirmó: “Presenté el caso al directorio y se decidió que no nos referiríamos al tema antes de la resolución judicial porque en nuestro país existe la presunción de inocencia”.

Ignacio García, abogado de Paola Rojas, afirma que la querella todavía está en proceso de investigación: “aún no tenemos una cifra total del perjuicio. Recién podríamos hablar de una formalización en los próximos dos meses”. Paola está convencida que logrará un fallo a su favor: “alguien tiene que poner la vara alta, para que le deje claro a los clubes y dirigentes deportivos que robarle a deportistas no es tan fácil como ellos creen. No descansaré hasta lograr justicia”.

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